viernes, 17 de agosto de 2012

Cinco




Por Christiam Caicedo
momrist@gmail.com


Los detectives Kinski y Galager se harán cargo del caso…
Capítulo 1

“En la mañana del miércoles 24 de agosto, en la ciudad de Salt Lake se encontró el cuerpo sin vida de Jhon F. Dallas. El cuerpo muestra las siguientes características: 

cadáver sin rasgos de forcejeo, tampoco rastros de sangre. Sin embargo 
su cabeza presenta características especiales. Los dedos de una mano derecha que no pertenece al cadáver, están insertados en las cavidades de la cabeza así: el meñique, en el oído izquierdo; el anular, en la fosa nasal izquierda; en la fosa derecha, el corazón; el índice, en el oído derecho, y el pulgar, en la boca. La manera forzada de incrustar los dedos en cada una de las cavidades de la cabeza es evidente, sin embargo no hay piel rasgada.”



-¿A quién demonios se le ocurrió hacer algo así? –pregunta Kinski con una sonrisa retorcida­­­─ ¿de qué se trata ahora?
-Yo diría que es un caso de venganza, compañero ­─responde Galager y señala la cabeza del cadáver.
-¡Venganza! ¿Tú dirías que es un caso de venganza? ─dice Kinski en tono de burla─ ¿a qué idiota descerebrado se le ocurre hacer algo así?
-Agente Kinski, su manera de hablar me desconcentra. Si lo permite, explicaré lo que sucede ─responde Galager alzando los brazos y enseñando a Kinski las palmas de sus jóvenes manos.

-Lo escucho, agente Galager ─dice Kinski sin mover la boca, mientras enciende un cigarrillo y achica sus ojos.
El agente Galager se acomoda el saco, despega los talones del piso y empieza:

-En primera instancia: estamos en una ciudad donde estas cosas son inusuales. Si se fija, nos encontramos en la meca de los mormones. En esta ciudad no hay alcohol, no hay cigarrillos, tampoco café y mucho menos prostitutas. Ahora, este hombre es un viejo apostador y mujeriego, colaborador de las mafias de New York y la conexión de los narcotraficantes mexicanos con dichas mafias. Un día su mujer decide abandonarlo por que no quiere seguir llevando esa vida tan agitada, así que se marcha con sus dos hijos a Colombia, su país natal. Argumenta que al principio la vida de novios y dinero fácil era excitante, pero ahora tenían niños y una familia conformada, y ella no aguantaría más que la muerte rondara tan cerca. Exhortó varias veces a Dallas para que cambiara su vida, pero él lo hizo sólo hasta cuando ella lo dejo: Jhon F. Dallas decidió volverse informante de la policía...

-¿Y qué hacía el maldito en Salt Lake City?
-Programa de protección para testigos ─responde Galager, jactancioso.
-¿Cómo es que sabes tanto del bastardo? ─pregunta Kinski apuntando a su joven compañero con el cigarrillo.
-Yo ayudé a que se realizara el proceso desde New York ─dice Galager mientras empuja el nudo de su corbata para atrás.

***************

Tres días después, es hallado en un hotel de Las Vegas el cadáver de Marcus L. Marvin y, según el informe de la policía de esa ciudad, el cadáver muestra las mismas características que se evidenciaron en el cadáver de Dallas. Excepto por un detalle.

Kinski abre la puerta e irrumpe de manera hostil.

-La policía de Las Vegas envió un informe sobre un cadáver que encontraron en el hotel New Frontier, con las mismas señales con las que apareció el maldito de Jhon F. Dallas. ¿Por qué nos envía la policía de Las Vegas un informe de lo sucedido en su jurisdicción? Yo no he hablado con nadie ─Kinski entrecierra los ojos, como si los afilara. Apunta su mirada al agente Galager.

-Yo lo pedí ─dice Galager y una sonrisa se dibuja en su rostro.

-¡¿Por qué diablos no me lo informaste?! ─Kinski, iracundo.

-Porque sabía que te pondrías así ─responde Galger con desdén─. Es obvio que el asesino de Jhon F. Dallas quiere decirnos algo. No se toma el tiempo de introducir dedos en los orificios de la cabeza sólo por adornar un cadáver, así que alerté a algunos Estados para que me informaran tan pronto descubrieran algo similar a lo que vimos. Estaba seguro de que sucedería pronto.

-Pues cuando tengas estas revelaciones divinas podrías comentarlas conmigo, si no es molestia, agente Galager ─dice Kinski agarrándose la cabeza con las dos manos.

-Ok, deja de hablar y miremos el informe ─concluye Galager.

“El cuerpo de Marcus L. Marvin se encontró en el hotel New Frontier, a las 21 horas del 27 de agosto. Es un cadáver que no muestra evidencias de cortadas ni forcejeo. El asesinato no fue brutal. En los orificios de la cabeza se encuentran incrustados dedos de una mano derecha que no corresponden a la víctima. Están ubicados de la siguiente manera: el pulgar, en el oído izquierdo; el meñique, en la fosa nasal izquierda; en la fosa derecha, el anular; el corazón el oído izquierdo, y el índice, en la boca.”

-Toda esta basura me da ganas de vomitar ─dice Kinski.

-Para mí es muy claro ─dice Galager, arqueando las cejas.
Kinski enciende un cigarrillo, traga la primera bocanada y pregunta con sarcasmo ─¿y qué es tan claro para el gran agente Galager?

Galager contesta con seguridad ─el cinco, mi querido agente Kinski, el número cinco.

-Deja de payasear, maldito. ¿Qué tiene que ver el número cinco en toda esta porquería? ─lo increpa Kinski.

Galager toma aire profundo para no perder el control. Sabe que le debe respeto a su veterano amigo.

─El cinco es un número implícito en el modus operandi de nuestro asesino. Los dedos de la mano son cinco, también cinco el rango de días desde que asesinó a Jhon F. Dallas en Salt Lake City, también…
Interrumpe Kinski.

-Sí. Aunque al bastardo lo encontramos hace tres días, el forense informó que lo habían asesinado dos días antes.
-Exacto. Y yo creo saber cuál es el siguiente paso de nuestro asesino ─dice Galager.
Kinski apaga el cigarrillo y bota el denso humo.

-Habla niñito, te escucho.

-Este hombre piensa asesinar dentro de cinco días y luego en cinco días más, hasta completar cinco víctimas ─concluye Galager, batiendo las manos enfrente de su rostro para apartar el humo.

-No tan rápido, papanatas. No creas que las cosas son tan fáciles ─dice Kinski, mientras se agarra la correa del pantalón y la acomoda con un gesto de burla.

-¡Un momento, señor! ─estalla Galager y sube la voz─ Al parecer, aquí el papanatas es otro.

-No te pases conmigo ─declara Kinski con evidente rabia─ estas manos podrían molerte en segundos.

Un silencio se apodera del sitio. Galager sabe bien quién es su compañero. El famoso agente Kinski: odiado por los peores criminales por su feroz manera de proceder y hacer justicia; condecorado por el gobierno por su precisión en la investigación criminal de alta peligrosidad; cazador implacable de asesinos en serie; inspiración de directores de cine, a los que aborrece así como a cualquier forma de arte; asediado por reporteros a quienes nunca concedió alguna entrevista, y el peor compañero que pueda tener cualquier agente. Galager concluye que se debe limitar a trabajar con él y ayudarle a jubilarse. La tensión del momento se mantiene.

-Quisiera que estuviera más abierto y no pusiera tantas trabas al asunto ─dice Galager con firme tono de su voz.
-Piensas que las cosas son tan fáciles, maldito. Tú nada sabes de este trabajo ─contesta Kinski, moviendo la quijada a gran velocidad y la saliva saltando de su boca.

-Agente, lo mejor es que se calme.

Kinski le da la espalda, se aleja dos pasos, respira profundo y se cruza de brazos. Galager retoma.
-Hay una variación de un homicidio a otro.

-¡La ubicación de los dedos en los orificios de la cabeza! ─interrumpe Kinski.

Galager piensa que su veterano compañero ya había llegado a las conclusiones que él hacia un rato había declarado. Si es así, ¿por qué no era consecuente con lo que pensaba? ¿Por qué era tan hostil?
-Según el informe, a Marcus L. Marvin lo asesinaron suministrándole la misma porquería que a Jhon F. Dallas: cianuro ─dice Kinski volviendo el rostro con una sonrisa retorcida y una voz carrasposa.

-Volvamos al tema de la ubicación de los dedos en la cabeza de las víctimas ─retoma Galager en tono pausado, esquivando la penetrante mirada de Kinski─. En la víctima inicial, los dedos están ubicados así: el dedo meñique, en el oído izquierdo; el anular, en la fosa nasal izquierda; en la fosa derecha, el corazón; el índice, en la oreja derecha, y el pulgar, en la boca. En la segunda víctima, los dedos han cambiado de posición. Giraron un orificio hacia la izquierda. Esto me lleva a concluir que el total de muertes serán cinco, que es el número de veces que tardarán los dedos en llegar a la ubicación original, donde empezaron con la muerte de Jhon F. Dallas.

-Muy brillante, agente Galager ─responde Kinski mientras aplaude pausadamente─ sin embargo, es nada.
Galager, que no complace a su compañero, calla y frunce el ceño sin comprender qué le pasa.

-¿Qué falta?

-No sabemos quién diablos es el asesino, tampoco quién será la próxima víctima. Además, como víctimas no tenemos solamente a estos dos sino también a los tres potenciales y a quienes nuestro asesino ha mutilado ─concluye Kinski, y enciende otro cigarrillo…

Continuará proximo fin de semana......

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